
Una crisis puede ser un desastre natural, un desastre provocado por una persona, un robo, malversación de fondos o una gran pérdida. Lo cierto es que suele tomar a las organizaciones por sorpresa.
Pronto la información es insuficiente, muchas cosas ocurren al mismo tiempo y es difícil hacerse una idea de todo lo que está pasando.
La crisis se extiende y hay pérdida de control, circulan historias. Las organizaciones se ven asediadas por los medios, los clientes y los inversores. Si la situación no se domina a tiempo llegará el pánico y habrá demasiadas fugas que tapar.
Ante toda esta situación catastrófica se recomiendan los siguientes consejos generales:
• Hablar primero y con frecuencia.
• No hacer especulaciones.
• Correr personalmente con el riesgo de hacer declaraciones oficiosas.
• Aferrarse a los hechos.
• Permanecer abierto, preocupado, pero no a la defensiva.
• Hay que decir lo que se quiere decir y repetirlo.
• No pelearse con los medios.
• Definirse como la fuente más autorizada.
• Mantenerse en calma, ser veraz y mostrarse colaborador.
• Nunca mentir. ( ni siquiera con el silencio)